DATOS BIOGRÁFICOS DEL PINTOR JUAN
MIRASIERRAS
Juan Mirasierras Cicujano nace en
Madrid el 10 de enero de 1921. Hijo de un destacado orfebre, desde muy niño
siente vocación por la pintura.
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En esta
ciudad, en el museo de Bellas Artes, existe una paleta de pintor, cincelada en
plata, con el retrato del artista cordobés y diversas alegorías a su
personalidad, que en su memoria y homenaje realizó D. Julio Mirasierras, padre
de Juan.
De nuevo en Madrid, pronto
abandona el
colegio de los Padres Salesianos para entrar como aprendiz de D. Luis Gordillo,
pintor de la casa Herraiz y conocedor excepcional de los estilos y técnicas
antiguas, que le instruye en los conocimientos del oficio y primeras nociones de
arte. Empieza a colaborar en los cuadros que realiza su maestro y a pintar también,
alguno suyo.
Entre 1933 y 1936 asiste como alumno a
la Escuela Central de Artes y Oficios y tiene como profesores a D. José
Lapayese, D. Enrique Martínez Cubells y D. Marceliano Santamaría.
| En 1934 presenta unos dibujos a un concurso nacional infantil que se celebra en el Ateneo de Madrid, organizado por "Agrupación Artística Castro Gil". Es premiado y se le selecciona para exposiciones internacionales que se celebrarían posteriormente en New York y Moscú. | guache/papel 27 x 35 cm |
En 1935 tiene su primer encargo "remunerado": una pareja de bodegones que le pide un marchante.
En
1936 continua en el taller de
D.Luis Gordillo, pero imposible sustraerse al ambiente de esa época. Su querido
hermano mayor Julio se incorpora a una unidad militar y Juan sin más, se marcha
con él, quiere acompañarle, vivir aquella guerra "incivil" (que
"con el no iba") y dibujar, siempre dibujar...
y dibujando estaba cuando el comandante le descubre (pues era menor) se
asombra y le dice: "Te pego una hostia que te mando con tu madre”; unos días
después le llama el comandante, Juan piensa que le va a dar la h...
pero en su lugar le ha traído pinturas y bloc, con la condición de
pintar fuera de lugares de peligro. Al regresar a Madrid el batallón, el
comandante le amenaza de nuevo ¡no quiero volver a verte!... y
así fue. El batallón vuelve al frente, Juan acompaña a su hermano sólo hasta el
cuartel, se abrazan y despiden, desgraciadamente no vuelve a verle más...
su hermano Julio murió en un combate.
En 1939 su padre empieza a
"reorganizar"
su pequeño taller y Juan colabora con él durante bastante tiempo, pero
alternando con la pintura, a la que ha decidido dedicarse totalmente. Transcurre
el tiempo y sin duda, algo cansado de ver que su hijo coopera pero no se integra
al taller, D. Julio decide un día forzar la situación planteando el dilema de
"integración o pintura". Juan se decide por la pintura, comenzando una
incómoda y nada fácil etapa que se ilumina algún tiempo después con la
visita del viejo marchante que le hizo su primer encargo en 1935, sugiriéndole
esta vez pintar miniaturas sobre marfil. Es preciso ganar algún dinero y
acepta, aunque este género de pintura nunca entro en sus cálculos. Como
miniaturista comienza una nueva y larga etapa; tiene que hacer muchos ensayos
hasta "inventar su técnica"; no encuentra maestros ni bibliografía
para orientarse; los museos y lugares que poseen colecciones están cerrados; es
una época dura y difícil. Finalmente domina el género y llega a alcanzar una
gran estimación, pero en el momento de mayor auge, queriendo salvar su sentido
de la libertad como pintor y evadirse de una casi irremediable clasificación y
encasillamiento, abandona este camino. La miniatura apareció por azar, no por
vocación, aunque al dedicarse a ella pone empeño y amor. Realizó numerosos
retratos, composiciones originales y algunas reproducciones de obras clásicas.
En la Exposición Nacional de Bellas
Artes de 1945 se monta una vitrina con varias miniaturas suyas. En 1948 realiza
una exposición en Madrid (Sala Kebos) con gran éxito que le confirma entre los
mejores miniaturistas españoles. Es entonces cuando decide abandonar la
dedicación a la miniatura. En 1949 el Ministerio de Asuntos Exteriores,
-Dirección General de Relaciones Culturales- solicita su obra para una exposición
en Paris y Munich. Su nombre está registrado como "uno de los buenos
miniaturistas españoles" en el libro antológico "LA
MINIATURA-RETRATO EN ESPAÑA" escrito y compuesto por él critico de arte
D. Mariano Tomás y editado en 1953 por el Ministerio de Asuntos Exteriores.
1949. Realiza su primera exposición
de óleos en Madrid, (Sala Dardo). Participa en una colectiva en la Sala Vilches
y manda al Salón de Otoño de Madrid siendo su aportación destacada por la crítica
y ponderada como "excelente" por el crítico Camón Aznar.
1951. Expone de nuevo en la Sala
Dardo.
1952. Expone en la nueva Galería Los
Sótanos, de Madrid. Participa en la Nacional de Bellas Artes. Hace un viaje de
estudios por Francia y parte de Suiza.
| 1953.
Primer premio "Concurso Nacional de Bellas Artes (Linares) óleo/lienzo 100 x 85 cm |
1953. Invitado por la Galería
Vilches, su obra participa en exposiciones itinerantes por Hispanoamérica.
1954. Expone en Palma de Mallorca, en
Galerías Costa y en el Círculo de Bellas Artes. Obtiene el Primer Premio en
el Concurso Nacional de Bellas Artes de Linares.
| 1955.
Primer premio "Gran Premio Diputación de Barcelona" óleo/lienzo 100 x 85 cm |
1955. Obtiene medalla de plata en el IV
Concurso Nacional de Pintura, de Alicante. Participa en la III Bienal Hispanoamericana
de Arte.
1956. Medalla de Plata en el V
Concurso Nacional de Pintura, de Alicante. Premiado en el Concurso Nacional
"Gran Premio Diputación de Barcelona". Participa en el V
Salón de Otoño, de Sevilla.
1957. La Nacional de Bellas Artes de
este año iba a ser, bien a pesar suyo, su última exhibición pública.
Efectivamente, a partir de esta fecha,
el artista viaja, estudia y, sobre todo, pinta sin parar. Los encargos se
suceden. Realiza numerosos retratos. Y vende prácticamente todo lo que pinta.
Además, llega el momento en que se le solicita desde el extranjero y la mayor
parte de su obra sale para fuera, sobre todo a Estados Unidos, donde un
marchante le pide cada vez mas cuadros. Por otra parte, buscando nuevas salidas
a su inquietud artística, instala una mufla y se pone a estudiar
concienzudamente la difícil técnica del esmalte. Durante varios años y sin
dejar por ello la pintura al óleo, se dedica afanosamente a asimilar esta nueva
forma de expresión pictórica, llegando a dominarla por completo. "El
hecho de que sus obras fueron a parar a las más prestigiosas colecciones
nacionales y extranjeras basta para demostrar el grado de perfección al que había
llegado". (De un artículo de J.M. Janssens.)
Hay obras suyas en
la Diputación de
Barcelona; Museo de Bellas Artes, de Linares; Palacio del Pardo (Madrid);
Palacio Real de Laeken, Bruselas (Bélgica); colecciones y propiedades privadas
en España; Francia; Suiza; Inglaterra; Estados Unidos de América; Canadá;
Argentina; Méjico; Venezuela; Chile; Puerto Rico; Cuba; Colombia y otros. Los
Hoteles Carlton, de Madrid y Gran Delfín, de Benidorm, poseen una numerosa
colección de estudios y pinturas suyas.
Entre los retratos que ha realizado
figuran los de:
D. Francisco Franco Bahamonde y su
esposa Dª Carmen Polo de Franco; Marqueses de Villaverde y sus hijos; Marqueses
de Garcillan y Condes de Monroy y sus hijos; madre del conde de Montarco;
Marquesa de Zurgena; Condesa de Isla; hijas de los Condes de Benahavis –Marta
y Cristina-; familia de Ambrúster; Sra. e hijos de D. Gregorio de Velasco; Sra.
e hijos de D. Mariano Jiménez Díaz; D. José M. Aycuens, Sra. e hijos; D. Luis
Araujo Costa; Dª Elena Arvanitidi de Ransay; D. Carlos Marqueríe; Sra. e hijos
de D. Pablo Eguinoa; Sra. e hijas del Dr. Antoli Candela; Sra. del Dr. Cano;
Sra. de D. Joaquín Bau; Sra. del Dr. Muñoz Calero; Sra. de D. Eugenio Lostau;
Sra. de Villamil; Sra. e hijos de Lorenzo; Mariemma; Sra. de D. Fernando Larrea;
Sra. de Fernández Rivera; Sra. Vda. de Barbarosa; Sres de Pelayo; Sres. de
Maldonado; Sra. Vda. de Usera; Dr. Muñoz del Rio; Sra. e hijos de Martín Sanz;
Sres. de Muñoz; Sra. de Novales; Sra. de Jiménez; Sra. e hijas de Gayá; Sra.
Dña. Daniela González, Vda. de Pastor; D. M. Longares, Sra. e hijos; Sra. de
Galicia; Sir Oliver; Sir Eric Readel; Sra. de Giralt; D. J. Luis Ballve; Sra.
Vda. de Ribas; Sra. e hijo del Dr. Cross; Dr. Iranzo; D. Antonio Iglesias; Dr.
D. Francisco García Gallego; Excmo. Dr. D. Francisco Gordillo; Sra. Dña. Julia
Olmos; Dña. Rosario Salazar de Cueto, Sra. de Molina, D. Luis; Sra. Dña. Julia
Mirasierras de Cabezas; Sr. D. Pedro Cabezas; Srtas: Marta y Sandra Cabezas
Mirasierras; Srtas. Marina Brú; Cristina Chavarri; Maravillas Domecq; Luisa
Cano; Mª del Carmen Maseda; Lilian da Costa; Lourdes Mendaro; Matilde Figueroa;
Helena y Sara Alvarez Miranda, etc... Y numerosos retratos infantiles.
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EXPOSICIONES INDIVIDUALES Y COLECTIVAS
DE JUAN MIRASIERRAS
1934. Concurso Nacional
Infantil, (Ateneo de Madrid)
1937. Concurso del Ejercito del
Centro, (Madrid)
1945. Nacional de Bellas Artes,
(Madrid)
1948. Sala Kebos, (Madrid).
Pinacoteca, (Barcelona)
1949. Institutos de España en Paris y
Munich, invitado por la Dirección General de Relaciones Culturales. Sala Dardo,
(Madrid). Galería Vilches, (Madrid) Salón de Otoño, (Madrid)
1950. Nacional de Bellas Artes.
Invitado por Galerías Vilches, en Venezuela, Argentina Uruguay Chile, Puerto
Rico.
1951. Sala Dardo, (Madrid). Galería
Biosca, (Madrid) "Concurso de Bodegones".
1952. Galería Los Sótanos, (Madrid)
1953. Salón de Otoño, (Palma de
Mallorca)
1954. Galería Costa, (Palma de
Mallorca. Círculo de Bellas Artes, (Palma de Mallorca). Concurso Nacional de
Linares. Bienal de Arte Hispanoamericano.
1955. Concurso Nacional, de Alicante.
Nacional de Bellas Artes. Concurso Nacional de Pintura
1956. Gran Premio Diputación de
Barcelona. Concurso Nacional de Alicante. Salón de Otoño, de Sevilla.
1957. Nacional de Bellas Artes, de
Madrid.
1960. En Jeanmarie Gallery, (New
York), obra en permanencia desde este año.
1973. Galería de Arte de la C.A.A.,
(Oviedo)
1974. Galería de Arte de la C.A.P.,
(Benidorm). Aula Adsuára, (Castellón)
1976. Galería de Arte de la C.A.A.,
(Oviedo, Gijón y Avilés)
1977. Galería d’Art Decostyle,
(Gante-Bélgica)
1978. Sala Rembrant, (Madrid)
1979. Instituto de España en Londres.
1980. Canning House de Londres.
1981. Casa de España, (Tokyo-Japón)
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ALGUNAS OPINIONES SOBRE SU OBRA
- En Junio de 1949 “Sala Dardo”:
Luis Gil Fillol, (Crítico de Arte y Miembro de Patronato del Museo de Arte Contemporáneo de Madrid) en "Luna y Sol" - Madrid:
"... Juan Mirasierras,
miniaturista excepcional, de fino dibujo y elegante pincelada, poseedor de una técnica
que no es solo paciencia y limpieza, sino sabiduría y sensibilidad, se nos
reveló a última hora como fuerte pintor al óleo...
...Me atrevo a decir que en Juan
Mirasierras alienta un pintor de auténtico genio. Composiciones como las dos
tituladas "Maternidad" y "Niño jugando" y retratos como los
de D. Luis Araujo Costa y Dña. Maria Luisa Rivas, le acreditan de buen concepto
artístico, buen gusto y buen oficio, las tres cosas necesarias para alcanzar
altura.
Mirasierras está francamente en la línea
moderna; en esa línea contemporánea que tal vez pudo parecer exótica al
principio, aunque es bien española, pues nació en nuestro Goya... Pero
Mirasierras no es "uno más" ni "uno de tantos"; con una técnica
personal que en nada recuerda la del Mirasierras miniaturista, aunque tampoco
esta recordaba la corriente de los miniaturistas, puede enorgullecerse de tener
en el arte moderno español un sitio propio...
Mirasierras, pintor sensible como
pocos, los acordes cromáticos dominan sobre los demás medios de expresión...
...Como en la "Maternidad",
o "Niño jugando" o la cabecita de niña, o el autorretrato, la mayoría
de los treinta cuadros de este pintor, donde asoma, aun en los menos importantes
un gesto varonil, de valentía, en armonioso maridaje con ternuras y delicadezas
de poeta. Pintura la suya de mucha sensibilidad, tiene potencia y vigor de
dibujante y colorista, aunque conozca la rima y metro de los versos..."
José
Camon Aznar,
(Crítico
de Arte. Catedrático de la Teoría de la Literatura y de las Artes en la
Universidad de Salamanca)
en
ABC - Madrid:
"...Se está
afianzando una
manera entre algunos jóvenes pintores madrileños que constituye ya una
característica de escuela... La pasta pictórica es empleada con espátula y
una coloración cremosa de blancos y grises matizados, con grumos que difuminan
contornos y luces y producen los más delicados y contenidos efectos... Nos
sugiere este comentario la exposición de Juan Mirasierras en Sala Dardo, a través
de cuyas obras advertimos a un pintor con dotes poco comunes en la reproducción
de las calidades precisas de los objetos..."
Julio Trenas,
en
"Juventud" - Madrid:
"Nos encontramos ante un pintor
perfectamente encajado en esa modernísima escuela, -llena de raíces españolas
y transpirada de ciertas influencias francesas- puesta en vigencia y moda por
unos cuantos plásticos señeros adelantados en las filas de la joven pintura
española.
En la obra de Juan Mirasierras no solo
campea el dominio plástico absoluto en manejo de materia y recursos de taller,
sino "el buen gusto". Delicadeza casi musical en los acordes cromáticos
sabiamente buscados; complacencia en la acumulación de objetos suficientes para
brindar alma a un ambiente; he aquí las virtudes anotadas en una primera
mirada.
Luego, detenidamente vamos viendo la
cantidad de pintor que hay bajo esa sensación amable, discreta y musical. Los
recursos de pasta, funden, esponjan o chispean en el zarpazo de la espátula en
estos lienzos soberanamente conseguidos.
Temas en completa variación de gamas
se nos dan aquí: desde el asunto o composición -preferentemente en el tema
maternidad- al retrato, el bodegón y el paisaje..."
Mariano Tomás,
en "Madrid"
- Madrid:
"Juan Mirasierras, el
miniaturista cuya obra hemos alabado repetidas veces, ha evolucionado en su
arte... Dichosos los inquietos porque ellos avanzarán en su camino. Entre los
lienzos que expone Mirasierras en Sala Dardo, podemos señalar varios que son un
avance en relación a cuanto, salido de sus manos, habíamos contemplado antes;
así sus dos "Maternidades"; de uno de ellos se desprende una emoción
acongojada en la ternura con que la madre abraza a la niña que tiene en su
regazo, y en el otro, esa emoción es mas optimista y risueña... Otro gran paso
hacia adelante en su arte de retratista es el lienzo en que copia la figura de
D. Luis Araujo Costa. Nos sorprende también con algún buen paisaje, pues no le
conocíamos como pintor de este género; y nos agrada, ya con menor sorpresa, en
casi todos los bodegones que exhibe...
Federico Galindo "Rufo Velázquez",
en
"Dígame" - Madrid:
"...Los lienzos de Mirasierras,
como de plumas son. De tierna pasta y palpitantes calidades. Contened la
respiración junto a ellos, sino, se disgregarán como la espuma. De puntillas y
sin que cruja la madera hay que acercarse a verlos. Entonces se advertirá como
el pintor compone con ritmo, dibuja con precisión y pinta con gracia... Resumen
siempre de un espíritu claro y luminoso..."
En " Alcázar" - Madrid:
"... En la actual exposición en
Sala Dardo, Juan Mirasierras refrenda unos méritos ya reconocidos y se ratifica
la personalidad y sensibilidad de este artista..."
- En Julio de 1949 "Sala
Dardo":
J.
Guillot Carratalá, en "Las Provincias" - Valencia:
"...Juan Mirasierras aporta una
nueva emoción pictórica. El caso de este joven pintor es que sabíamos que
cultivaba magistralmente la miniatura en marfil, pero en Sala Dardo, de Madrid,
nos ha sorprendido con una colección de oleos, que por su calidad hemos de
destacar aquí... Buena escuela la que inspiro su inteligencia artística. Tras
las emulaciones posteriores que haya podido tener Goya, en la pintura de
Mirasierras, encuentro una nueva emoción colorista que me lleva a pensar en la
pintura moderna creada por nuestra notable juventud... Verdad, bondad,
belleza... Si resumen estas tres ideas lo bellos de las obras de Juan
Mirasierras, no cabe duda alguna de que la maestría ha de observarse de
antemano... Es la unidad de acción que resuelve las partes integrantes en una
solo facturación de armonía sutil, fina y elegante al mismo tiempo...
...Dentro de esta sensibilidad estética,
entre los pintores que hemos aludido (Francisco Arias, Juan Antonio Morales,
Isaac Diez Pardo, Eduardo Vicente, Amparo Palacios, Pedro de Valencia, Francisco
Lozano...) Mirasierras es más correcto en el dibujo y más realista que todos
ellos...
Mirasierras no es impresionista; sin
embargo, su pintura suelta y airosa, pero sujeta y mantenedora del dibujo da la
emoción de impresionismo. Su corrección tanto en el bodegón, como en el
retrato, tiene un corte clásico digno de admirar. Sus maternidades con la
fuerza de los volúmenes de las cosas y de las figuras, imprimen un sentimiento
profundo y un tanto sublime. De lo sublime a dicho Saint Marc, que lo define en
la expresión breve de lo mas magnifico que hay en el alma. A Mirasierras se le
puede aplicar este aforismo...
Podemos presentarle como un nuevo
valor de la presente pintura española, que presagia una nueva emoción
pictórica agradable y amena, por su colorido extraordinario..."
- En Septiembre de 1949 "Sala
Dardo":
En
la revista "Ciudad de los muchachos" - Madrid:
"... El joven pintor Juan
Mirasierras, a pesar de su juventud, alcanza ya la madurez en el arte... Son
notables sus óleos por la perfección clásica de sus líneas, la entonación
discreta de colores y la sencillez de sus figuras. En los retratos observamos
naturalidad y elegancia, a pesar del empaque artístico que en ellos se nota.
Son dignos de destacar sus bodegones, por su colorido fresco y luminoso... Y son
bellas sus miniaturas, en las que la figura se cuida en extremo y las telas
cobran transparencias exquisitas..."
- En Noviembre de 1951 "Sala
Dardo":
Escribía el ilustre Crítico de Arte,
Luis Gil Fillol, (Crítico de Arte y Miembro de Patronato del
Museo de Arte Contemporáneo de Madrid):
"Mirasierras:
Parece un nombre simbólico, alegre y
luminoso.
Entre la hojarasca de tanta Exposición
personal, el barullo de la Bienal Hispanoamericana, la proximidad, no menos
embarullada, de la Nacional, el Concurso Anual de Bellas Artes y la eterna
disputa, ahora agudizada, entre el arte figurativo y el de imaginación, la
pintura realista y la abstracta, la tradición y la revolución, no es nada fácil
atraer la mirada hacia un artista limpio, que sin estridencias ni alharacas, sin
publicidad ni padrinos, por su propio pie, sigue el camino que le traza su
vocación.
Ya es bastante ir por el Arte a solas
y con voluntad, cuando la mayoría camina a tientas, con muletas prestadas, de
la mano de lazarillos eventuales, a empujones de camaradas de café o
deslumbrado por los focos cambiantes de la oportunidad. ¡Ya es bastante!....
Pero en Juan Mirasierras no es sólo eso lo plausible.
En su formación artística hay
genuina solera española. Solera en el doble sentido arquitectónico y enológico;
como viga maestra, en aquél; como madre de vinos, en éste. Solera quiere decir
sostén, en uno y otro caso.
Y así es la fina pintura de
Mirasierras (tampoco fina significa delgada, entiéndase por exquisita, suave,
excelente, de buenos modales). Con toda su nerviosa modernidad, esta pintura
trepidante de color y serena de fondo, se apoya en la dimensión nacional tan
amplia y varia que cabe en ella desde la perfecta armonía de Velázquez, a la
frenética genialidad de Goya; desde el Greco, místico y hondo, a Rosales, romántico
y sentimental.
Ahora
bien; Mirasierras ha conformado
su espíritu en nuestra tradición pictórica; pero no se ha dejado ganar por
las maneras frías y matemáticas de quienes se consideran legitimistas por el sólo
hecho de vivir a la antigua. Mirasierras, pintor del siglo XX, tiene alas, ímpetu
y decisión. No podía, aunque hubiera porfiado, quedarse en la cómoda
explanada de las imitaciones, caminante del Arte -más que viajero- sigue su
ruta, como he dicho; sólo, con su propia responsabilidad, lleno de ilusión y
de afán; iluminado –esto también- por aquella luz que aún nos llega del
siglo XVII. Lo que no le impide mirar hacia delante y a la altura
(mira-sierras), de cara al horizonte, sin detenerse ni volver el rostro".
Mariano Tomás, en
"Madrid" - Madrid:
"...Juan Mirasierras, cuyas
primeras obras expuestas en una sala madrileña se limitaron a la miniatura con
estilo justo y delicioso, que alabamos en aquella ocasión, nos muestra ahora,
en el Salón Dardo una serie de óleos cuya técnica vigorosa se aparta del
minucioso punteado de la miniatura y nos descubre un pintor original sin
extravagancias y realista sin amaneramientos. Porque este es mayor acierto de
Mirasierras; no sigue una escuela determinada y se abre su camino con criterio
propio.
En los retratos traslada el gesto muy
humano del modelo y las luces que cercan la figura, así como el color y los
flexibles pliegues de las ropas, de modo sucinto y veraz a la vez; las carnes
están moldeadas sin detenimientos extremos, pero acusando diestramente planos y
volúmenes; buen ejemplo es su cuadro de un desnudo de fino dibujo y encarnación
perfecta, que supera al impresionismo, deteniéndose deliberadamente antes de
llegar a un realismo preciosista... En los lienzos de flores y bodegones
encontramos una variedad de temas y estilos, delicado y transparente en
aquellas, vigorosos en estos, en todos los casos dominando la luz y la forma.
Pero el lienzo de esta exposición que más nos complace y ante el que nos hemos
detenido más largamente, es un paisaje que titula "Tierras de Ayllón";
en primer lugar, por la calidad del mismo, y luego porque no conocíamos a
Mirasierras como paisajista. Es una extensión inmensa de llanura castellana en
que la lejanía, las distancias y las luces, gradualmente diversas, están
conseguidas con verdadera maestría.
Nos alegra extraordinariamente y es
una fiesta para nosotros encontrar un pintor joven que aún con un deseo de
renovación, no descoyunta las figuras, ni tampoco el dibujo, ni salpica de
colores arbitrarios el lienzo con intención de hacerse pasar por genio...
Mirasierras es artista por vocación y antes de presentarse como pintor, aprendió
a serlo..."
M. Sánchez Camargo,.
en
"Radio Nacional" -Madrid:
"...Una de las últimas
exposiciones que más resonancia ha tenido en el eco de la crítica, ha sido la
del pintor Juan Mirasierras, joven artista que ha aunado en feliz alianza el
concepto tradicional con las nuevas corrientes estéticas. De los géneros que
con fortuna cultiva Mirasierras, sobresale el del retrato, que exige en lógica
y general aceptación, una obligatoriedad que tiene que salvar el artista para,
además de sujetarse al parecido, crear el concepto pictórico que de fundamento
y sostén a la realización. En este difícil aspecto, Juan Mirasierras ha unido
el conocimiento técnico y la sensibilidad, y su obra determinada, como todo el
conjunto, corresponde a un pintor que, conocedor del oficio, es capaz de
ejecutar un cuadro que responde a una fidelidad y es a la vez portador de un
mensaje al espectador..."
José Camon Aznar,
(Crítico de Arte. Catedrático de la Teoría de la Literatura y de las Artes
en la Universidad de Salamanca)
en
ABC - Madrid:
"...La técnica de Juan
Mirasierras en esta exhibición de Sala Dardo, rinde sus mejores frutos en los
retratos infantiles, donde se adecuan tema y oficio, y en algunos interiores que
también encuentran su mejor expresión en esta pintura de tan aplacadas
entonaciones...
Federico Galindo "Rufo Velázquez", en "Dígame" - Madrid:
"... Nos agrada la pintura de
Juan Mirasierras por dos cosas: por la delicadez de su color y la sencillez de
sus recursos. El artista, de una clara serenidad de espíritu, lo lleva a sus
lienzos, que se destacan por el equilibrio de su composición lo limpio de su
dicción. Porque la paleta de Mirasierras es de una limpidez muy grata..."
- Octubre 1952, "Galería Los
Sótanos":
Mariano Tomás,
en
"Madrid" - Madrid:
Juan Mirasierras avanza hacia una
personalidad bien definida que no recibe influjo de ningún otro artista
conocido. Es una pintura la suya de toque leve, de matices nítidos, casi frágiles,
como cristalinos y sin embargo, el dibujo está perfectamente conseguido, aún en
aquellas obras en que pudiera parecer de más difícil empeño, como en su
"Desnudo de niña". No se encuentra reiteración en ninguno de sus
momentos, la figura ha surgido fluida, graciosa, iluminada. Tampoco vemos
arrepentimientos en sus otras obras, y sus lienzos nos dan una sensación casi
inmaterial. Buen paisajista, no se limita a esta faceta, y su pintura recoge
todos los motivos, desde el bodegón al retrato; aquí esta esa cabeza de
Maienma, de un sereno dibujo, de una expresión iluminada.
Entre los nuevos pintores nos agrada
encontrar uno que, buscando un arte nuevo, no dé en la pirueta y en la
extravagancia y Mirasierras es un pintor serio que no sigue caminos hollados...
Antonio Cobos,
(Crítico de arte, Decano de
A.E.C.A. -Asociación Española de Críticos
de Arte-)
en "Ya" - Madrid:
"...Juan Mirasierras presenta un
variado conjunto de óleos. Dibuja con facilidad... En "Mujer dormida"
es brillante el color. Sueltos y fáciles destacan "Gallinero" y
"Cuadra", y sobre todos, "niño tocando la armónica...".
"Juan Gich,
en "Alcázar" - Madrid:
"...Juan Mirasierras ofrece una
visión del paisaje de la Sierra en una serie de cuadros tratados con el color
distribuido en grandes manchas, con pinceladas breves y concisas. Es una
interpretación en el que el paisaje esta como ausente, y solo se insinúa en
una síntesis trazada con gran rapidez... Exhibe unos retratos buenos, llenos de
gracia y soltura..."
- Noviembre de 1952, "Galería
Los Sótanos":
José
Camón Aznar,
(Crítico de Arte. Catedrático de la Teoría de la Literatura y de las Artes
en la Universidad de Salamanca) escribía en ABC" - Madrid:
"...La pintura de Juan
Mirasierras convierte la delgadez de sus entonaciones y de sus planos en una
virtud... En las figuras de niños consigue tímidas armonías, una rosada
candidez que se aviene muy bien con esta temática... En esta exposición, los
lienzos más atractivos son los paisajes, particularmente rozados y simples, de
fugaz impresión y tintas flotantes...
- Abril de 1954, "Galerías
Costa y Circulo de Bellas Artes" - Palma de Mallorca:
M. Ramírez,
en "La
última hora" - Mallorca:
"El adocenamiento, la vulgaridad
y hasta la chabacanería se han adueñado de la vida actual en tan lamentables
proporciones y sobre todo en los sectores del arte que cuando en nuestra marcha
tropezamos con un oasis de señorío, de exquisitez y de finura, respiramos con
verdadero ese delicioso perfume que exhalan las cosas bellas y de reconocido
buen gusto. Juan Mirasierras es el autor de ese oasis... Tiene una pintura
correcta y fina, llena de exquisiteces, y traduce sus sentimientos con una
sencillez y una simplicidad de medios, que encanta su contemplación,
tranquiliza y eleva el espíritu su obra en general"...
G.C.
en "Diario de Mallorca" - Palma de Mallorca:
"...Juan Mirasierras presenta una bella colección de retratos, de evidente elegancia. En la síntesis acusa una influencia goyesca. El Color-leve y perfectamente armonizado- introduce en sus telas un factor de importancia que realza el aspecto suntuoso de su temática... En los retratos infantiles está, a nuestro juicio, lo mejor de su labor artística. En los paisajes de Guadarrama, nos muestra una nueva y muy interesante faceta reveladora de finas percepciones y de un delicado frescor narrativo, resuelto con levedad de materia de color, con exquisita sensibilidad..."
Gafim,
en "Baleares" - Palma de Mallorca:
"...Juan Mirasierras, excelente
pintor tiene una paleta rica en grises y un buen gusto innato... Ha asimilado
perfectamente al Goya de los niños, -gris perlino- de las
"majas", de la seda y el nácar pintados a media voz..."
P. Crespi,
en "Radio,
Mallorca" - Palma de Mallorca:
"...Quedan las Galerías de Arte,
durante la presente quincena vinculadas a dos nombres: Santasusagna y
Mirasierras dos muestras que no debemos poner en parangón y sí colocarlas en
testera de nuestro comentario. Dos pinturas en las cuales no se nota nada
anodino ni falto de expresión. Se busca la belleza por diferente pendiente.
Habla las dos al alma, llamando a la inteligencia y al buen gusto, a la
sensibilidad y la armonía que rigen siempre en esas obras en que los artistas
saben el terreno que pisan y lo pisan fuertemente, cara a lo que nunca cede paso
a la extravagancia, finura hasta en los desnudos. Pureza en las caras y visión
perfecta en los acordes cromáticos en todo momento..."
- Septiembre de 1955:
Juan Martínez de Úbeda,
(Poeta y crítico de Arte de la Revista "Linares"):
"...Mirasierras, en plena
juventud es un maestro, y nos sorprende su postura, porque generalmente los jóvenes
actuales se dedican a soñar sin crear, a destruir sin aportar "eso"
que de tarde en tarde traen los genios. En Mirasierras hay un pintor con mucha
obra, con mucha labor que participa de lo glorioso, de lo antiguo y de lo
avanzado, de lo de hoy. Está en una línea francamente acta para ser
llamado "actual", sin catalogarlo entre los que intentan esconder su
impotencia bajo la máscara de un modernismo que no es abstracción ni
surrealismo, ni nada que valga la pena de ser considerado con seriedad. Nos
seduce su credo estético, por lo que ambiciona, por lo que busca a través de
la bruma actual. Su "desnudo de las zapatillas rojas" - 1er premio
XIII Concurso Nacional- puede constituir una síntesis de la obra pictórica de
Juan Mirasierras: era, ¿recordáis?, una adolescente desnuda, un cuadro
indiscutible por su nobleza, por su gracia, por su sencillez, por la delicada
expresión de inocencia con que ha sabido animar al modelo. En toda la obra de
Mirasierras se da la gracia, la nobleza, el ángel y ha de ser atrevido el tema,
- como en ese desnudo- y su pincel será un perfecto auxiliar del artista que ve
"con ojos puros". Mirasierras, por que sí, vierte en torno a él una
esencia poética, y la obra que brota de las manos creadoras esta llena de esa
esencia, de esa poesía que le hace, no de ayer ni de hoy, sino de siempre.
Cuanto hemos visto de Mirasierras limita con una ternura inexplicable. Y esto es
la personalidad: vivir en la obra, ser un poco Dios en la creación de cada
hora"
- En Noviembre de 1973, Galería de
la Obra Social y Cultural de la Caja de Ahorros de Asturias:
J. M. Janssens-Van de Velde:
"Después de un voluntario
ostracismo de varios años, atendiendo los encargos y pedidos de dentro y de
fuera de las fronteras, he aquí, que Juan Mirasierras ha tomado la acertada
determinación de hacer un alto en el camino y dedicarse de lleno a preparar su
reaparición como expositor.
Por lo que se refiere a su pintura
tiene un sello específico, muy "sui generis". Apartada de cualquier
Escuela o tendencia, es a la vez indudablemente moderna, actual y, por otra
parte, busca sus raíces en lo más hondo del sentir pictórico secular español.
Domina tanto el dibujo como el color,
huye del encasillamiento, abordando los más diversos temas y géneros... Nada más
mirar sus cuadros, uno se da perfectamente cuenta que en lo que cree firmemente
Mirasierras es en la misma pintura, y que ama la pintura por encima de todo,
siendo su obra la de un pintor que se entrega por completo y con fervor, por
medio místico, medio sensual, al puro gozo de pintar..."
José Antonio Cepeda,
(Crítico de Arte del Diario "Región"
de Oviedo):
"...Juan Mirasierras es, sin
duda, un pintor que no solo conoce el oficio, cosa importante, sino que emociona
al espectador por el camino difícil de la luz, el color y el dibujo... Domina
del modo más amplio y profundo lo que significa el dibujo, pero su
paleta, perfectamente entonada, posee como el mágico secreto de una pintura
irreprochable... Sus pescadores, sus paisajes, sus campesinos y vagabundos, sus
niños y ancianos, su retrato de una chica -su hija-, que me parece excelente,
demuestran que Mirasierras pisa firme en cuanto a un entendimiento de los
hombres y las cosas... Ese cuadro de una anciana con un niño, que es, en mi
opinión, uno de los mejores cuadros que se han expuesto, desde hace muchos años,
en la región asturiana... Mirasierras, en estos momentos, es un maestro y un
pintor en plenitud. La escala cromática que se refleja en sus lienzos nunca
resulta llamativa o fácil; pinta con severidad, exigiéndose mucho..."
J. Villa Pastur,
(Crítico de Arte del Diario "La Voz de Asturias"):
"...En esta exposición de Juan
Mirasierras nos encontramos con la obra de un pintor que domina perfectamente su
oficio, de muy diversos motivos, con predominio del paisaje y la figura humana.
La seguridad del dibujo, abarcador y sintético a la vez y cierto lirismo en la
entonación general, justa en las valoraciones tonales, y armonizada en una
activa correlación de grises, señalan las notas salientes de su pintura. En
sus cuadros la sencillez y claridad compositiva aparece superpuesta a una
indudable solidez constructiva, vigorosa en las referencias aparenciales y en
las difuminaciones lumínicas, conseguida en todos los casos con factura ágil y
espontánea. De ahí la limpieza de la materia y esa fidelidad ambiental que
encontramos en sus cuadros.
Sus paisajes nos muestran una ajustada
"atmósfera plástica" en la que se funden y matizan las manchas,
descubriéndonos una sorprendente riqueza de amarillos dorados en este; una
atinada y sugerente conjugación de ocres y violetas en aquel... Igual ocurre
con sus "figuras", exactamente envueltas, y captadas con dinámico
sentido pictural, estrictas en su grafismo e impecables en su persuasiva
entonación..."
- En Noviembre de 1974, Galeria de Arte de la C.A.P. (Benidorm). Aula Adsuára, (Castellón):
Gonzalo Puerto,
en "Mediterráneo" - Castellón:
"... El pintor Juan Mirasierras
domina el dibujo admirablemente y ello le permite encajar y estructurar
cualquier tema; sabe tratar la figura con maestría singular. Es un artista
limpio, sin estridencias, que tiene gran sensibilidad y profundos conocimientos
técnicos. Su pintura es exquisita, serena y con un lirismo encantador al que
contribuye esa luz maravillosa y la justa valoración en los tonos. Hay armonía
en su obra, delicada ternura y fuerza a la vez; clara idea y solidez en la
composición. Es un pintor con personalidad, pulcro e irreprochable, que exige
mucho y huye del encasillamiento y la especialización, abordando y consiguiendo
con maestría todos los temas...
"Chirlandaio,
(Crítico de la Revista "Obra" - Castellón):
"... Pintor de renombre, hemos de
reconocer que Juan Mirasierras hace honor a su fama. Figurativo eminentemente,
en los dibujos, los desnudos, los paisajes, las composiciones, los cuadros de
figuras, a cada uno otorga un tratamiento y cromática de modo distinto, dejando
ver siempre en el trasfondo el reflejo de su impronta y su personalidad..."
E. Trillo de
Cáceres, -Benidorm:
"...Juan Mirasierras es un pintor
nato, que llega a lo recóndito. Ver lo que no ven los demás y luego plasmarlo,
es sólo para los elegidos..."
- En Marzo de 1976, Galería de la Obra Social y Cultural de la Caja de Ahorros de Asturias:
J. M. Janssens-Van de Velde,
(escribió
en el Diario "La Nueva España" - Oviedo):
"...Mirasierras no dudo en poner
su empeño en consolidar y profundizar su conocimiento de Asturias. Durante un
largo periodo de tiempo su única labor fue esta; no solo disfruto sino que
padeció lo suyo. Efectivamente, si como es sabido, se trata de un pintor que
domina la técnica o el "oficio" a la perfección, se trata también
de un artista de verdad, lo cual implica que sea muy exigente para consigo
mismo a la hora de pintar, aplicando a cada cuadro el tratamiento idóneo,
requerido por el tema. Este rigor artístico, su afán de ahondamiento, se hace
patente en toda la obra de Juan Mirasierras..."
J. Villa Pastur,
(Crítico de Arte del Diario "La Voz de Asturias" -
Oviedo):
"Resulta frecuente que pintores
de renombre al enfrentarse con nuestros paisajes, tan matizados de color por su
abundante vegetación, y por su especial estructura geológica, se sienten
subyugados por ellos; por las bellezas que encierran, y por las dificultades
pictóricas que ofrecen, derivadas esas dificultades de su densa atmósfera y de
sus continuos cambios de luz. Son bastantes, sin embargo, los que fracasaron en
el deseo de llevar esos paisajes a sus lienzos. Otro, como ocurrió con Castor
Plasencia o con Robles a finales del pasado siglo, o como ocurre actualmente con
Alvaro Delgado, Martínez Novillo, Agustín Río, Arjona, etc., han coronado con
éxito el empeño. Entre estos últimos tenemos que situar, desde ahora, el
nombre de Juan Mirasierras.
Mirasierras es un pintor -un buen
pintor- al que conocimos hace unos años. Nos agradó entonces, su modo de
hacer, de sólidos anclajes profesionales, y su peculiar visión de nuestras
cosas. Desde esa fecha Mirasierras ha recorrido varias veces nuestra provincia,
habituando su pupila a las constantes climáticas características de su
abigarrada geografía. Fruto de dichos viajes son los cuadros que nos muestra,
exactos de "ambiente asturiano", y precisos en la resumida y dinámica
descripción de cuantos elementos expresivos conforman esa geografía. Sus
hallazgos más certeros, a nuestro gusto, aparecen en los "paisajes
puros" -valles, riscos, acantilados... - por la ágil factura con que están
realizados, por la plasticidad conseguida con un hábil uso de los medios tonos
y por el alusivo contenido formal de las manchas, justas siempre de materia. No
cabe duda de que Juan Mirasierras ha sabido "mirar" y captar con auténtica
veracidad pictórica, los ingredientes más expresivos y significativos de
nuestra región.
José Antonio Cepeda,
en "Radio Asturias" - Oviedo:
"... Asturias pictóricamente
entendida a través de sus paisajes y de sus criaturas humanas. La pintura
de Mirasierras nos lleva, de inmediato, a reflexionar sobre la pluralidad de una
tierra asturiana que posee unas cualidades -tanto telúricas como humanas- en
las que el pintor, sin ser de nacencia astur, a penetrado en unas esencialidades
que obligan, por fuerza, a los propios de cada lugar, a ensoñarse con lo que
ven habitualmente. Este pluralismo de Asturias interpretado por Juan
Mirasierras, es como la plataforma que, partiendo de un concepto estético
conduce a sugerencias de todo orden. Por lo pronto, a sugerencias culturales...
Nos ha hecho pensar y preguntarnos: ¿no habrá llegado la hora de profundizar
en un tema capital, como el de los lazos que unen culturalmente a un pueblo?, ¿existen,
en Asturias, tales lazos?. Mirasierras a través de su pintura nos plantea el
asunto..."
José Antonio Cepeda,
(Crítico de Arte
escribió en el Diario "Región" -
Oviedo):
"Hablando de Mirasierras, dije en
anterior ocasión que emociona al espectador por el camino difícil de la luz,
el color y el dibujo... Sus cuadros
continúan emocionando. Vibra en ellos, paisajísticamente, toda la imponderable
riqueza de una Asturias que se expresa desde el mar Cantábrico a las cimas del
Pontón y Tarna, de Pajares a Ventana, de Leitariegos y la Garganta que es llave
de los tres Oscos.
Los verdes de Mirasierras son jugosos
o secos, azulados o violeta, entre plateados y dorados... Y la mar, esa mar que
nunca es monótona o igual, que posee merced a la paleta y la mano de
Mirasierras una serie de facetas que la convierten en algo totalmente original.
¿Es así Asturias? Asturias, por ser plural, es de muchas formas.
Y en ellas crea y se recrea el pintor
hasta llevar a uno al preciso concepto intelectual unas veces y sentimental
otras. Porque Juan Mirasierras sabe que una pintura formalmente intelectual no
basta para manifestar todo lo que encierra el pensamiento del pintor...
Alvaro Delgado me dijo que Asturias
era negra, y posiblemente no le falte razón si profundizamos en su interpretación
subjetiva. Pero hay más, mucho más en una Asturias que guarda estéticas
sorpresas en cada recodo del camino. Y Juan Mirasierras así lo entiende al
ofrecernos una Asturias que se hace literaria y humana en El Fontan, o
exigentemente pictórica por la llamada montaña de Luarca. Pero es preciso añadir
un detalle al hablar de Mirasierras: el que toca de cerca a las figuras que se
enredan en sus paisajes. Figuras de gran contenido humano, figuras absortas y en
movimiento, que también pertenecen a una Asturias que no es fácil de definir
psicológicamente..."
Luis Suárez,
en el Diario "Región" - Oviedo:
"...Salvo raras excepciones, la
Asturias de las veladas y nostálgicas cumbres azules, la de los atardeceres
violeta y los tostados bosques otoñales a los que sirve de contrapunto el verde
jugoso de las praderías y la geométrica arquitectura de los hórreos pardos,
ha sido coto cerrado para los pintores "de acá"... De los otros, sólo
de tarde en tarde, uno u otro artista de más allá de Pajares, cautivado con el
encanto de Asturias, lucho con su paleta y sus pinceles, se domó asimismo hasta
conseguir penetrarse del ambiente, del encanto y cromatismo del paisaje, y venció.
A esta estirpe pertenece Juan Mirasierras, su pintura, producto de esa difícil
doma de que hablamos, es sin duda, Asturias. Y sus hombres "son" también
Asturias... Toda la crítica ha coincidido al juzgar la estupenda calidad de la
obra de Mirasierras..."
J. Villa Pastur,
(
Crítico de Arte del Diario "La Voz de Asturias" -
Oviedo):
"...Oleos, temples, ceras,
pasteles y acuarelas... Juan Mirasierras es un pintor de amplio oficio que
maneja con estupendo garbo en todos los campos de la pintura. Sus paisajes
tienen ambiente y color sueltos de factura y exactos de materia... La presencia
de la figura humana, admirablemente inmersa en la unidad plástica de la
composición, realza los singulares valores espirituales de esos paisajes. En
las composiciones la destreza dibujística del pintor se trasluce en las
sincopadas plenitudes aparenciales de las formas, y en la solidez con que
aparecen "plantadas" las figuras, tanto en sus movimientos como en sus
reposos. Su sentido cromático se descubre en todos sus cuadros,
atemperado a los determinismos ambientales impuestos por los escenarios
elegidos, y por las necesidades orgánicas de las escenas representadas. Es un
"pintor largo" holgado de recursos profesionales, que maneja con gran
destreza, de sólidos y eficaces maneras de hacer: un excelente pintor..."
- En Abril de 1976: Galería de
Arte de la C.A.A., (Oviedo, Gijón y Avilés):
Pepe Galiana,
en "La Voz de Avilés" - Avilés:
"... La obra de Mirasierras es la
de un artista de robusta trabazón técnica, de un practicante de la pintura en
múltiples y felices andaduras... Una serie de cuadros representativos de un
periodo de la pintura ejemplarmente adicta a lo figurativo, con un fondo poético
y matizadas calidades. No llevan las pinturas de Mirasierras marchamo de
buscador de modernismos ya un poco trasnochados y en tantas y tantas
oportunidades trocados en estériles intentos. Fiel a sí mismo sigue una línea
que se nos antoja encaminada hacia meta bien afincada en el suelo del arte,
alentadas sus obras con un sentimiento que trasciende del hondo de sus
cuadros... Por último señalemos con auténtico gozo entre los felices aciertos,
esas seis aguadas, que hacen de obertura de esta exposición. Estos
"guaches" que poseen nervio, elaboración vivaz y docta, son toda una
lección de pintura..."
- En Abril de 1977, Galería d'Art
Decostyle (Gante-Bélgica):
Kontakt – Deze Week,
(Gante – Bélgica):
"...La obra de Juan Mirasierras,
de gran dominio técnico y del oficio se destaca como la de un pintor
tradicional y vinculado con el pueblo, atraído por el trabajo de los hombres
del campo y por los tipos humanos que uno puede encontrar en la calle. Ella nos
parece como una alabanza a la, generalmente, olvidada belleza que puede
encontrarse en la vida habitual del pueblo llano. También en sus paisajes,
cuando se acerca más a la naturaleza, la presencia del hombre es parte
importante en el cuadro..."
- En
Noviembre-Diciembre de 1978,
Galería de Arte Rembrant - Madrid:
El Pintor Mirasierras, madrileño que
expone en la "Sala Rembrant" - ausente de las exposiciones de Madrid, hace
un poco más de un cuarto de siglo- es uno de los pocos artistas que ha subido
silenciosamente los escalones del éxito. - Interés real, menciones y premios
de honor- encargos de Jefes de Estado -personalidades- coleccionistas, etc., una
fama a nivel internacional, que con humildad y modestia ha ido alcanzando a través
del mensaje de su pintura.
El camino hacia la fama es largo y no
discurre sobre un lecho de rosas: el que demuestra poseer talento ve como todas
sus creaciones desaparecen irremisiblemente entre el anonimato y de
coleccionistas.
¡¡Son muchos los llamados y pocos
los elegidos!!. No cabe la menor duda que esta frase es aplicable al mundo del
arte.
Es imposible descifrar en pocas
palabras y de modo exacto la obra de Mirasierras: baste decir que sus cuadros
quieren ser el mundo y el mundo son sus cuadros.
La Galeria rindiendo tributo a este
pintor, expresa públicamente su criterio amparada por otros muchos de
reconocida solvencia en el arte.
José Camón Aznar,
(Crítico de Arte. Catedrático de la Teoría de la Literatura y de las Artes
en la Universidad de Salamanca)
-
Madrid:
"En 1949, comentando la obra de
Juan Mirasierras, escribí que ella mostraba una gran técnica, con tonos
matizados que reflejaban, de manera veraz y realista, la naturaleza de las
cosas. Ello se ha afianzado en el curso de su producción artística, vigorizándose
en el realismo de sus formas y en la plasticidad de los valores tonales. Su
arte, más corpulento, se ha incorporado a la tradición de la escuela española.
Y es esta plasticidad y gradación de sus tonos, lo que da a su arte su auténtica
personalidad..."
Antonio Cobos,
(Crítico de arte, Decano de
A.E.C.A. -Asociación Española de Críticos
de Arte-), escribió en el Diario "Ya"- Madrid):
"El rotundo y concienzudo
pintor madrileño, Juan Mirasierras, después de más de veinte años de
alejamiento del mundo exposicional madrileño, presenta un extenso y vario
conjunto de su obra.
Y es gozoso él poder constatar que
aquella su pintura de ayer, sincera e irreprochable, se mantiene con su prístino
frescor en sus obras de última hora.
Categorizado como pintor completo hace
muchos años, las creaciones de Mirasierras, entrañables y humanísticas,
concuerdan plenamente con los conceptos estéticos de un artista independiente,
ansioso de plasmar los avatares del hombre concreto y real que somos: una meta
que le forzó a la expresión figurativa con marginación de planteamientos esotéricos.
Juan Mirasierras tiene un venero inagotable, temáticamente, en el cotidiano
vivir de las gentes y en la naturaleza viva de su entorno, y lo mismo cuando
bucea en el interior de los seres que apresa en los lienzos este gran
retratista, como cuando se enfrenta con el infinito, en serenísimos paisajes,
Mirasierras busca la intemporalidad de la obra bien hecha..."
Conchita de Kindelán
–
Madrid:
"...Después de varios años de
no exponer en Madrid, muestra ahora sus obras este gran artista. Calificado así
por la crítica, sus merecidos galardones y años de estudios y de consagración.
Dominando el dibujo y el color, que mezcla y suaviza con excelente sabiduría,
maneja la espátula y el pincel, de los que posee todas las técnicas y
secretos. Realista y sin amaneramientos, trata con sencillez y simplicidad lo
que sus ojos ven y su espíritu adivina, poniendo en ello, una nota de gran
calidad. Guaches, acuarelas, oil-pastel, todo surge de su mano con maestría y
espontaneidad. Sus figuras, paisajes y retratos, vasta temática y completa,
acreditan su escuela y personalidad, incorporándolo ya a la tradición de la
buena pintura española..."
-
En Noviembre 1989, Antonio
Cobos, (Crítico de arte, Decano de A.E.C.A. -Asociación Española de Críticos
de Arte-):
"Es en verdad sorprendente y
también gozoso, el hecho de que puedan existir hoy en día, artistas capaces de
mantener inconmovibles sus convicciones estéticas -en razón de su tecnicismo y
también por la Gracia de Dios- cuando el aire que se respira en el ámbito artístico,
está, a todas luces enrarecido, cuando la crítica de arte ha tenido que
inventarse una jerga "sui géneris", para poder comentar supuestas
creaciones pictóricas ininteligibles o "feistas", y cuando muchos
pintores, tan dotados como medrosos, se obstinan en ocultar en sus creaciones,
el buen dibujo que les fue reglado por los dioses.
Uno de los casos más representativos
de dicha incorruptibilidad es el del singular artista Juan Mirasierras, que ha
sabido mantener la lozanía de su refinada pintura, en sus creaciones más
recientes.
Decíamos en una ocasión exposicional
precedente que este exquisito artista, buscaba la intemporalidad para su pintura
por el simplicísimo camino "dorsiano" de la "obra bien
hecha". Ahora transcurridos veinte años desde aquella ocasión tendríamos
que hacer una puntualización; la intemporalidad en la obra de Mirasierras, es
"un hecho" que se ha producido, al margen y por encima de sus propias
deliberaciones e intencionalidades.
Juan Mirasierras, congénitamente
superdotado, culto e hipersensible, ha sido también un artista enterizo y férreamente
tenaz dispuesto siempre a ocupar lugares de preeminencia, en todas y cada una de
las parcelas de la creación artística, en las que quiso integrarse a lo largo
de su existencia. Prueba rotunda de ello es que, cuando se dedicó al retratismo
sobre placas de marfil, fue considerado como el número uno del siglo XX, dentro
de "La miniatura-retrato" de España. Y más adelante, fue proclamado,
como el artista más importante de Europa, dentro del "retratismo esmáltico".
Ahora bien, éstas parcelas de la
creación pictórica, eran harto estrechas para un artista con el poderío
expresivo y técnico de Juan Mirasierras. Por eso se adentró en el terreno de
la gran pintura, categorizando su firma con insólita presteza, como paisajista
sensible, convincente y veraz pintor de interiores y de escenas costumbristas, y
sobre todo como un espléndido retratista, capaz de plasmar en los lienzos la
belleza espiritual femenina, y la inocente ternura de los niños.
Toda la vida artística de este
singular artista, discurrió en torno a la problemática del hombre; y esa es la
razón de ser de su retratismo. Y por ello también, en muchos de sus paisajes,
ostenta el protagonismo una entrañable tipología humana; y cuando no es así,
actúa al menos de contrapunto.
Entre los años cincuenta y setenta,
retrató Mirasierras a los más altos personajes estatales y de la alta sociedad
española. Fueron centenares los retratos importantes que realizó; en una época
en la que también brillaron entre otros, Agustín Segura, Mosquera y Carrilero.
Juan Mirasierras asumió, para su
pintura límpida y tersa, aquella lección inmarcesible de sencillez y
veracidad, que impartió el pintor más grande del mundo, de todos los tiempos:
Don Diego de Silva y Velázquez.
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Juan Mirasierras
Mi obra, en cuanto a concepciones,
sistemas, escuelas o tendencias la considero independiente y consecuente con mi
pensamiento y actitud como hombre de este tiempo, tan avasalladoramente
alienante.
Entiendo el Arte, fundamentalmente,
como expresión y comunicación humana de formas y caminos infinitos, y sus
fuentes, nuestro mundo y nuestras vidas en él.
Por el camino de lo imaginativo o fantástico,
idealismos, expresionismos, constructivismos diversos, algunos importantes
destructivismos, etc., se han logrado obras hermosas como tales, pero la gran
mayoría nos dicen poco de nosotros, del hombre real y concreto que somos.
O nos adormecen con bellos decorativismos, con mundos melifluos o exacerban
nuestras angustias, o quedan en fríos, sutiles y complicados juegos cerebrales.
En buena medida actúan como estupefacientes, nos enajenan, impiden que nos
veamos a nosotros mismos, que nos reconozcamos y conozcamos sería y
profundamente, que nos estimemos y hallemos nuestro propio lugar, el de todos,
en el universo...
Estos son,
solo apuntados, algunos de
los motivos que, en la medida que nuestra parte intelectual participa en lo que
hacemos, me determinaron por una forma de expresión figurativa, sin
planteamientos esotéricos ni desmelenamientos de ninguna clase, ansioso solo de
aprehender dentro de las formas naturales su latido vital.
Las ciencias en general y la filosofía
intentan explicarnos el fenómeno que llamamos Universo y Vida. Al Arte quizá
compete la Esencia; al menos para mi inclinación y entendimiento constituye el
móvil y objetivo principal de mi dedicación artística, pese a los estrechos límites
de mis posibilidades.
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mail de Juan Mirasierras
contestando a su nieto Thom, sobre su pintura
From: juan mirasierras
Sent: Sunday, August 16, 2009 2:12 AM
To: Thom
Querido Thom
Me preguntabas sobre la pintura mía, te puedo decir como respuesta a ello “definir la propia pintura no es fácil”. El lenguaje en la expresión de un pintor es, y debe ser, su pintura; sus palabras pueden ser.... otra cosa, pero en atención a tu solicitud intentaré explicar algo.
Para que se entienda de una manera directa y sencilla yo diría que mi pintura es figurativa, realista y equilibrada en lo formal y externo, y en lo interno sensible a cuanto signifique vida. Al menos aspira apasionadamente a serlo.
Tendencia?. Me considero independiente en cuanto a tendencias, escuelas o sistemas. Me inspiro en la naturaleza y en la vida; trato de aprehender su esencia y expresarme luego por medio de la pintura, en un lenguaje tan directo y sencillo como me sea posible.
Naturalmente, es evidente que la naturaleza-ambiente de la región en que se vive nos influye e imprime sus caracteres, esto se manifiesta en todo: personas, animales, plantas,... los artistas no son una excepción, por el contrario, en los auténticos, a través de su obra se pueden registrar los matices más sutiles y peculiares de la localidad. Pero este es un influjo natural y rebasa, creo yo, lo que normalmente se entiende por escuela: una manera común de plantearse y de hacer...
Efectivamente toda mi vida consagrada a la pintura, aunque en el trascurso de ella no todo ha sido de color de rosa. Jamás imagine ser otra cosa que pintor, y aquí estoy todavía soñando colores.
Por lo que se refiere a las facetas del arte pictórico, veo el mundo, la creación, como la gran obra de arte y la gran escuela; me maravilla y me interesa todo en él y aunque sé de mis limites no soy capaz de sujetarme a un solo aspecto.
En cuanto al estilo comprendo a la gran versatilidad actual, tan mal entendida y por lo general tan mal y tendenciosamente explicada. Me han interesado siempre las manifestaciones artísticas, sus ideas, sus realizaciones y las razones profundas que las originan, trato de entender en medio de la gran Babel(1) de nuestro tiempo. Descarto de antemano la posibilidad de sustraerse a su influjo y sé, a costa de la propia angustia, lo duro que resulta no identificarse con él, pero no le niego. Junto con todos los que lo vivimos, pese a todo, en él me reconozco y quiero entenderlo, para encontrar “tu sitio” en medio de tan gran confusión ¡qué difícil!.
Hoy después de bastantes años de caminar con apasionado afán, pero sin precipitaciones, reconozco y siento que las motivaciones ondas que me sostienen son, esencialmente, las mismas que me enrolaron en la Pintura cuando era un crío, pero consolidadas y enriquecidas por el curso de mi tiempo interior y exterior...
Mi obra es bastante extensa y está muy repartida, hay una gran laguna, de la que apenas conservo nada, la mayor parte de la obra de este periodo esta principalmente en América. Lo demás con una importante parcela de retratos está instalado en colecciones y propiedades particulares. He pintado muchos retratos. En realidad todo lo que pinto creo que es retrato de algo y si se me apura, diría que toda la pintura es retrato. El retrato en sí mismo es un género importante y noble y el hecho de que hace algún tiempo me haya evadido de el, obedece a dos razones muy simples, un poco de fatiga y miedo de que no me permitiera hacer otra cosa. El retrato como pintura contiene potencialmente una gran categoría artística, pero en la practica, salvo raras excepciones se convierte en otra cosa, aun cuando en muchos casos conserve estimables calidades pictóricas. El cliente suele buscar un determinado tipo de retrato y el artista y su obra no es lo que importa, queda de algún modo condicionado por la demanda del cliente. El pacto puede ser rentable pero no suele ser lo mejor para el arte.
Un artista siente frecuentemente la necesidad de pintar mas cosas de aquellas en las que “la fama” le ha encasillado, y si quiere satisfacer esa necesidad tiene que romper el cerco y si es preciso disponerse a pagar su tributo es decir renunciar.
Y eso es todo, pero no quiero terminar sin hacer constar que mi actividad en este campo me ha proporcionado grandes satisfacciones artísticas y humanas y que, sin duda alguna aún no he pintado mis últimos retratos.
Un abrazo y todo el cariño de tu abuelo Juan
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(1)
La Torre de Babel es una construcción mencionada en la Biblia. Según
se narra en el capítulo 11 del Génesis.
los hombres
pretendían, con la construcción de esta torre, alcanzar el Cielo.
La Torre de Babel, pintura al óleo sobre lienzo de Pieter Brueghel el Viejo